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domingo, 16 de abril de 2017

El equilibrio entre el pasado y el futuro en la búsqueda de la felicidad

En los tiempos que vivimos tan convulsos y llenos de desastres, cuesta mucho pararse a pensar en el futuro, sobre todo si ya tenemos unos años y experiencias vitales. Las personas adultas, en ocasiones, somos negativos en cuanto al futuro, pensamos con la vista puesta en el pasado y presente, no pensamos en qué podemos hacer nosotros como individuos dentro de un sistema para mejorar o cambiar las cosas.

Sin embargo, si les preguntamos a los niños y adolescentes incluso, ellos se resisten a pensar así. Para ellos la vida está sin estrenar y es el lugar en el que van a vivir con total certeza, así que prefieren pensar en cambiarlo, en disfrutarlo, en avanzar.

Ellos de mayores quieren ser... lo que sea que quieran ser, y nosotros hemos de ser ese soporte sobre el que edifiquen sus sueños y propósitos.

Nos han enseñado a no soñar, sobre todo a los que somos de determinada generación, a vivir "con los pies en la tierra", pero es esta una tierra cada vez más vulnerable y si no somos conscientes de que formamos parte de ella probablemente también arruinemos los sueños de nuestros hijos e hijas.

En la última era cada vez está más presente la tendencia de las personas a soñar, a pensar en nuestro bienestar, a intentar ser felices, y yo me pregunto si eso no será un reflejo de una gran necesidad que nos está uniendo para la generación colectiva de un futuro donde no sólo nuestros niños puedan dar cabida a sus objetivos, si no nosotros mismos alcancemos un mayor nivel de felicidad.

La felicidad tiene que ver también con la memoria y con cómo recordamos aquellos momentos que consideramos que son o no felices. Nos lo explica muy bien en este vídeo Daniel Kahneman donde nos dice que no es lo mismo lo que vivimos que lo que recordamos que hemos vivido, y eso hace que valoremos los acontecimientos y, en ocaciones, nuestra vida en general de determinado modo.



La felicidad, esa meta tan deseada pero tan lejana muchas veces, es producto de nuestra memoria en gran medida. Probablemente no dependa tanto de tener o no tener salud, dinero o amor, si no más bien de qué rememoramos cuando pensamos en esas tres cosas, de las experiencias vividas en torno a ellas y el recuerdo fuertemente asociado a ellas.

Por eso es importante recordar o rememorar experiencias placenteras, momentos en los que hayamos vibrado, y agarrarnos a ellos para poder responder a una simple pregunta "¿Cómo nos imaginamos el mundo en un futuro?". No se trata de engañarnos y no mirar lo que hay, se trata de imaginar en base a emociones positivas vividas qué podemos hacer para dejar al menos un futuro.

Esto es lo que se les preguntó a dos grupos, uno de adultos y otro de niños, en un experimento y esto es lo que respondieron ambos.




¿Qué os parece? ¿No creéis que ha llegado el momento de pensar más hacia el futuro y nuestro papel en él? Creo que es necesaria la colectividad y hacer fuerza para dejar que haya espacio para ellos. No debemos olvidar que todo a nuestro alrededor comenzó siendo el sueño de alguien, o muchos alguien, que quisieron pensar en un futuro y dar un paso adelante para mejorar su vida.

Necesitamos que ese cambio se produzca hoy para que mañana miremos a nuestros hijos y pensemos "desde chiquitito quiso ser y lo es".

viernes, 31 de marzo de 2017

La clave está en ver más allá de la forma

Cuántas veces nos encontramos actuando de manera automática e instintiva, sin saber muy bien por qué, ante lo que vemos, percibimos o sabemos. Y cuántas veces podríamos hacer las cosas de un modo diferente si nos dejáramos llevar por nuestra creatividad.

Os dejo un vídeo motivador para hacernos pensar en cuántas formas diferentes puede tener un objeto. Quizás podemos hacer la traslación y pensar también en cuántas formas diferentes pueden existir para resolver un problema, para generar soluciones y, ¿por qué no?, para educar a nuestros hijos.

¡Espero que os guste y lo disfrutéis!


jueves, 23 de febrero de 2017

Dificultades en el lenguaje: las dislalias

El lenguaje oral es nuestra herramienta para comunicarnos, sin embargo, a veces puede fallar por la aparición de trastornos como las dislalias, la dislexia (trastorno del aprendizaje de la lecto-escritura al confundirse o alterarse el orden de letras, sílabas o palabras) o la tartamudez (trastorno del habla, permanente o temporal, caracterizado por las repeticiones e interrupciones involuntarias en la emisión de palabras que afecta a la fluidez verbal).

En el siguiente artículo vamos a conocer a grandes rasgos todo lo relacionado con las dislalias, ya que este trastorno es muy frecuente en la etapa de infantil, el más conocido, el más fácil de identificar y el que tiene gran cantidad de consecuencias en los niños.


¿Qué son las dislalias?

Son alteraciones en la articulación de los fonemas, es decir, es la mala pronunciación de los fonemas. El niño con dislalia omite ciertos sonidos o los sustituye por otros de forma incorrecta.
Se detectan en los primeros años del niño y, aunque no son de gravedad, es conveniente corregirlas lo antes posible para evitar problemas de conducta y de comportamiento en los niños. Los niños que pronuncian mal son considerados “retrasados” por su entorno porque su lenguaje puede llegar a ser inteligible, por lo que afecta a su desarrollo afectivo.

La forma de hablar de los niños dislálicos puede ser imitada de forma ridícula y de burla por otros niños. Esto causa trastornos en la personalidad del niño, inseguridad, baja autoestima, problemas de comunicación con su entorno y dificultades o alteraciones en su aprendizaje escolar, sobre todo en la lecto-escritura.


¿Cuántos tipos existen?

  1. Dislalia evolutiva: El niño es incapaz de repetir por imitación las palabras que escucha y lo hace de forma incorrecta, distorsionando algunos fonemas porque no está preparado para pronunciarlos. 
  2. Dislalia audiógena: Es causada por una deficiencia auditiva. El sujeto que no oye bien no articula adecuadamente y confunde fonemas semejantes. 
  3. Dislalia orgánica: Puede ser de dos tipos: disartrias (alteración en la articulación de la palabra, debido a lesiones en el Sistema Nervioso Central. Se da principalmente en casos con Parálisis Cerebral) y disglosias (lesiones físicas o malformaciones de los órganos articulatorios periféricos del habla: labios, mandíbula, dientes, lengua y paladar). 
  4. Dislalia funcional: La articulación está alterada por un mal funcionamiento de los órganos articulatorios. No hay causas de tipo orgánico, pero el niño no usa correctamente los órganos al articular un fonema debido a: falta de control en la psicomotricidad fina de los órganos articulatorios (sobre todo de la lengua); déficit en la discriminación auditiva (el niño no diferencia y produce errores en la imitación oral); deficiencia intelectual



¿Qué tipo de errores hay?


  • Sustitución: El niño articula un fonema en lugar de otro. Cuando no puede articular bien un fonema lo reemplaza por otro conocido y fácil para producirlo. Otras veces se da un error en la percepción auditiva y el niño no discrimina los dos fonemas. Se da en cualquier posición de la palabra. Es el error más frecuente y difícil de corregir. Las sustituciones más frecuentes son /l,d,g,r/ en vez de /r fuerte/; txk; lxr; zxf; dxl; sxz; bxg.





  • Distorsión:
    El niño produce un sonido distorsionado e incorrecto debido a una posición errónea de los órganos articulatorios, a una falta de control del soplo respiratorio y a la falta de vibración de las cuerdas vocales. Se da en posición intervocálica.






  • Omisión: El niño no articula los fonemas que no domina, es decir, los omite. Se da a principio de palabra. 








  • Inserción:
    El niño introduce otro fonema para ayudarse en la articulación de otro más difícil. Se da en los sinfones.










Ante cualquier alteración vista anteriormente es necesario acudir a un especialista para hacerle una evaluación de su lenguaje y de las bases funcionales de la articulación (habilidad motora de los órganos articulatorios, soplo, respiración y discriminación auditiva). Tras los resultados obtenidos se determinará el tratamiento a seguir, el cual dependerá del origen del trastorno, que puede ser causado por malformaciones físicas (intervención médica) o retrasos fonológicos (intervención educativa).

Para finalizar decir que debemos de observar el lenguaje espontáneo de los niños, ya que es aquí donde el niño se expresa de manera natural sin ser consciente de los errores que comete. En definitiva nuestro objetivo es que el niño aprenda a articular los sonidos correctamente.


ROCÍO PLAZA RODRÍGUEZ
Logopeda Colegio Villalkor

lunes, 20 de febrero de 2017

Creer para poder hacer

Dentro de la educación emocional hay una parte que habla de la Autoestima, esa gran capacidad que incluso a los adultos les cuesta adquirir. Estamos demasiado acostumbrados a considerarnos menos que los demás, y si nos consideramos más tampoco eso nos hace sentir bien.
Enseñar a los niños a quererse a sí mismos es el comienzo de la educación emocional y, por supuesto, de la adquisición de una buena autoestima.
Pensamos que lo que nos decimos no tiene importancia pero no es así. Nuestro cerebro aprende de lo que le decimos, por eso es importantísimo decirnos frases positivas y poderosas que le enseñen a creer en sí mismo.
Por eso os dejo un vídeo muy emotivo de cómo un papá ayuda a su hija pequeña a decirse frases de empoderamiento y aumento de la autoestima, no desde la comparación con otras personas si no desde el crecimiento personal.



viernes, 20 de enero de 2017

Tengo dos casas... ¿cómo ayudar a nuestros hijos ante el divorcio de sus papás?

Afrontémoslo con sinceridad, los matrimonios de hoy no son como los de antes. Y esto necesariamente no tiene por qué ser malo, simplemente hay que afrontarlo como el cambio de escenario que es.

Nuestros mayores dicen cosas como: "es que ya no aguantáis como antes", "no sé qué os pasa a los jóvenes que no duráis nada"...

La verdad es que al margen de que puedan tener razón o no, la realidad es que ha habido tantos cambios sociales, culturales y de roles en los últimos tiempos que es muy difícil poder responderles con algún argumento que entiendan.

Y aquí estamos, ante esta realidad que no ha de ser mejor o peor pero que, indiscutiblemente, hemos de saber abordar cuando tenemos hijos que con total seguridad acusarán con más o menos estrés una situación para ellos desconocida, incomprensible y nueva.

La responsabilidad que tenemos como padres no se acaba con la ruptura en la pareja, y por eso hemos de seguir cubriendo sus necesidades al margen de nuestros problemas personales.

Nuestros hijos están en medio de nuestra ruptura, y ellos pagan en ocasiones los platos rotos.
Nosotros como adultos tenemos derecho a elegir con quién queremos estar a nivel de pareja, y si nuestra relación se rompe no sirve de nada dramatizar puesto que nuestros hijos no entenderán entonces por qué tomamos esta decisión.

Por eso, hay que apoyarles, ayudarles a entender la situación siempre desde una comunicación positiva, sincera y honesta. Enseñarles desde el principio cómo son las cosas, les ayudará a madurar emocionalmente de un modo saludable.

Algunas pautas que podemos seguir en el caso de que nos veamos en la situación pueden ser algunas como estas:

  • Tú eres la persona que más puede ayudarles, ellos necesitan a su madre y a su padre (a ambos) y esta ha de ser la primera premisa. Aunque mi cabeza esté en otro lugar, organizando mi "nueva vida", he de sacar tiempo para ellos y así asegurar su bienestar personal.
  • Demuéstrales que no te has ido, ni física ni emocionalmente, haz que se sientan queridos, arropados y escuchados. 
  • Explícales con palabras claras, directas y honestas la situación. Y si has de decir que lo estás pasando mal, no lo ocultes, ellos siempre se van a dar cuenta. Expresa tus sentimientos de manera clara y directa. 
  • No los compadezcas porque eso probablemente lo que consiga es transmitir una sensación de inestabilidad que no les favorezca en absoluto. Al contrario, indícales que ellos no son los responsables de la situación, que es un tema vuestro y que no queréis hacerles daño, pero que las cosas cambiarán y estáis ahí para escucharles y atenderles. 
  • Intenta observarles sin sacar conclusiones precipitadas de su comportamiento. Tampoco es bueno que todo lo atribuyas a la situación, pero sí hay que estar pendiente y si hay dudas de su bienestar emocional, hablar con ellos, apórtales estabilidad y apoyo constante. 
  • Evita los cambios innecesarios y mantén las rutinas, dentro de lo posible. No olvides que su vida no debe cambiar significativamente, y el sacrificio hemos de hacerlo los adultos y no los niños. 
  • Intenta comunicarte con tu pareja de manera asertiva, positiva y abierta. Ambos tendréis intereses que defender, pero no hay ninguna razón por la que romper una historia, un pasado y un futuro por unas cuantas "cosas materiales". Al final lo que prevalece y sigue siendo parte de ambos son los hijos, pensad en ellos.
  • Intenta que sigan teniendo relación con sus abuelos, ambos, también con los de tu ex-pareja. Piensa que esa es la familia que ambos, en determinado momento, decidisteis darles. Que las cosas hayan ido mal entre vosotros no significa que tengan que ir mal también para el resto de los miembros de la familia. 
  • Cuidaos todo lo posible, cuanta más relajación y bienestar se respire, mejor estarán ellos también. Cuanto mejor esté tu ex-pareja, también ellos estarán mejor. 
  • No te hagas la víctima, una ruptura siempre es cosa de dos. No busques culpables, ni justificaciones a la situación. Es un hecho, afróntalo. 
También, y si los niños son muy pequeños, podéis apoyaros en algunos cuentos, os dejo varios enlaces para que podáis acudir a ellos si os hacen falta. 





sábado, 14 de enero de 2017

Iguales a nuestros hijos


A veces las presiones diarias nos obligan a hacer cosas que no resultan muy gratificantes, quizás incluso nos hacen pasar los días como si fueran simples hojas en un calendario, sin disfrutar de las pequeñas cosas.

Los niños generalmente no tienen ese problema, suelen disfrutar cada instante porque el tiempo carece de significado para ellos, y somos los adultos los que poco a poco vamos "instruyendo"  a nuestros niños en la obligación y la responsabilidad, sin darnos cuenta de que, en ocasiones, olvidamos que son niños y han de comportarse como tales. Queremos que mañana sean hombres y mujeres de provecho, y eso lleva asociado un esfuerzo que no es divertido casi nunca... ¿o si?, ¿podría llegar a ser divertido?, ¿por qué no?

¿Y si, en lugar de querer que nuestros hijos se parezcan a nosotros, nos parecemos nosotros un poco más a ellos?, ¿por qué no comenzar a disfrutar instantes de placer en cada paso que damos?, ¿por qué no ser iguales a nuestros hijos?

Os dejamos este corto con la idea de que pensemos en hacer feliz cada instante que podamos incluso en las obligaciones. No hay ninguna razón para hacer aburrido lo que tenemos que hacer, no hay que olvidar que nuestro cerebro necesita emocionarse para aprender y continuamente estamos aprendiendo.


Alike short film from psl on Vimeo.

sábado, 7 de enero de 2017

La Estimulación del Lenguaje en la Etapa Infantil

En el siguiente artículo vamos a desarrollar cuatro puntos clave relacionados con la estimulación en el lenguaje. Estos puntos son: la importancia que tiene la estimulación en el lenguaje, las consecuencias o repercusiones de la falta de esta en los niños, algunas actividades a trabajar con los niños para mejorar su lenguaje y unos consejos o pautas a tener en cuenta para ayudar a mejorar el desarrollo lingüístico de los niños.

Antes de comenzar a exponer los aspectos citados anteriormente, es necesario hacer una pequeña explicación de lo que es la estimulación, para conocer la idea y tener un conocimiento de dónde partimos y hacia dónde queremos llegar. También hay que dar una pequeña definición de lenguaje.

La estimulación es la actividad que se le concede a los seres vivos para un buen desarrollo o funcionamiento. Se observa por medio de estímulos. Se realiza mediante una serie de ejercicios y juegos con la intención de proporcionar una serie de estímulos repetitivos, de manera que se potencien las funciones cerebrales. La estimulación del lenguaje en la etapa infantil es muy importante, puesto que les permitirá a los niños realizar un aprendizaje escolar adecuado, sobre el que se fundamentarán todos los conocimientos posteriores. Además, las conexiones neuronales del lenguaje dependen de la cantidad de estimulación que reciba el niño.


El lenguaje es una característica propia del ser humano y a través de él las personas expresan sus sentimientos, emociones e ideas. Todas las estructuras nerviosas inician su proceso evolutivo desde el nacimiento y tienen gran desarrollo entre los 2 y 5 años. El desarrollo del lenguaje requiere de procesos de madurez neurológica, fisiológica y perceptiva, sin embargo el entorno inmediato que rodea al niño será el detonante de dicha habilidad. El lenguaje son todas las ideas para darnos a entender y comprender lo que otros dicen. A partir de aquí, cualquier alteración en este proceso provocaría una patología del lenguaje y repercusiones en el ámbito emocional, personal y social.

Un niño que crece en un ambiente estimulante y con vínculos socio-afectivos tendrá mayores posibilidades de desarrollar habilidades lingüísticas y comunicativas apropiadas. La familia y la escuela son agentes socializadores determinantes para la estimulación y fortalecimiento del lenguaje de nuestros niños y se requiere de su participación activa. Cuando no existe relación ni comunicación entre un niño y los adultos, el desarrollo de las capacidades comunicativas se detiene, por lo que es necesario, además de las facultades biológicas para el habla, contar con un medio social apropiado.

Por esto es necesario que los padres adopten algunas pautas para ayudar a estimular y facilitar el desarrollo óptimo del lenguaje verbal de su hijo, asegurando un proceso de adaptación y ajuste al medio.

  • Es importante estimular el lenguaje porque:
  • Es una herramienta para pensar.
  • Ayuda al desarrollo de la inteligencia.
  • Desarrolla nuestra capacidad de análisis.
  • Facilita la comprensión y resolución de problemas.
  • Ayuda a entender las emociones.
  • Es un instrumento fundamental para las relaciones sociales, y por tanto para el desarrollo social y afectivo.
  • Está ligado al desarrollo cognitivo.

Cuando esto no se logra, debido a causas de sobreprotección, la falta de estimulación, daños emocionales o falta de maduración cerebral, entre otras, el niño presentará un desarrollo del lenguaje no adecuado. Se ven características observables como poco vocabulario, habla incomprensible, la no pronunciación de ciertas letras, la ausencia de estructuras claras en oraciones, etc.

Para estimular el lenguaje en los niños es importante que ellos estén motivados y que interactúen con otras personas. Desde los primeros meses de vida los padres deben estimular a los niños por medio de estímulos como las sonrisas, ruidos que a los niños les gusten, y motivarlos a producir con su propia lengua y labios, vocalizaciones e imitación de sonidos producidos por los adultos y las cosas que los rodean.

A través del juego se puede realizar la estimulación del lenguaje en los niños, ya que el juego y el lenguaje van unidos de la mano, pues cada vez que los niños están jugando reproducen sonidos y se habla constantemente. Cuando los niños ya tienen un poco de su lenguaje desarrollado comienzan a jugar con el lenguaje, por ejemplo deforman los sonidos, hablan con los labios juntos o con la boca abierta, dicen palabras al revés, etc., todo ello está aportando a la estimulación y la adquisición del lenguaje oral.

Al realizarse actividades ligadas de forma directa con la expresión oral (narraciones, dramatizaciones, juegos de rol, juegos de palabras, adivinanzas, canciones, poesías, etc.), se estimula directamente el lenguaje de los niños.

Algunas de las actividades que se pueden realizar con los niños con la meta de llevar a cabo la estimulación del lenguaje son:

  • Cuando el niño esté jugando con algún muñeco, puede nombrarle cada parte del cuerpo del muñeco, señalarla y tocarla. Después le nombraremos una parte del cuerpo y el niño debe señalarla y tocarla en su propio cuerpo. También nos señalamos y tocamos nosotros una parte determinada y debe ser el niño quien diga el nombre de esa parte.
  • Muéstrele al niño varios objetos con diferentes colores y pídale por ejemplo que le dé “el plátano amarillo”, “el coche rojo”. Después se le suprime una parte, o el color o el nombre del objeto, y finalmente será el niño quien haga las peticiones al adulto.
  • Léale un cuento que tenga dibujos vistosos, luego se le pide que mencione a los personajes y que explique qué hacen en los dibujos. Después de leer el cuento pídale al niño que invente un título, o el final del cuento.
  • Emplear juegos y canciones para estimular el reconocimiento de sonidos.
  • Jugar a nombrar vocabulario según diversas categorías: partes del cuerpo, prendas de vestir, animales domésticos, frutas, medios de transporte, etc.
  • Realizar preguntas como ¿para qué sirve un…………. (objeto)? ¿dime una cosa que sirva para…….(utilidad)?
  • Jugar a preguntar: efecto-causa y causa-efecto sobre acciones cotidianas (ejemplos: ¿por qué se enciende la luz? ¿por qué se llama a la ambulancia? ¿qué pasaría o qué tienes que hacer si te cortas? ¿qué pasaría o tienes que hacer si hay fuego en casa?).
  • Además los adultos tenemos que conocer algunas pautas o consejos a la hora de estimular el lenguaje en los niños:
  • Es importante respetar el ritmo personal del niño cuando se expresa. Cada niño sigue su propio ritmo, nos puede servir de orientación, pero no son reglas fijas.
  • No interrumpir al niño cuando este contando algo.
  • No anticiparse a las respuestas aunque el niño tarde en darlas, es decir, hay que estimular pero respetando sus tiempos.
  • Si el niño comete errores en su lenguaje, no se ría, estimúlelo repitiendo constantemente la expresión. También se puede utilizar el método de corrección indirecta de las palabras del niño, respondiéndole frecuentemente, repitiendo sus frases, corrigiendo las palabras mal dichas y añadiendo las que no dice, pero siempre después de que él haya acabado de hablar.
  • Utilizar un lenguaje claro y adulto, evitando los diminutivos y el lenguaje infantilizado.
  • Acostumbrar al niño para que aprenda a escuchar y que él también sea escuchado. A mirar a los ojos de la persona que habla, a no interrumpir a los demás hasta que no hayan acabado su discurso.
  • Cuidar el lenguaje, los niños aprenden por imitación, aprenden a hablar y a expresarse imitando a las personas cercanas que escuchan.
  • Hablar despacio, con entonación, utilizar expresiones y palabras para que los pequeños las aprendan.
  • Hablar al niño de frente, despacio para que vea los movimientos de la boca.

En definitiva lo que se pretende es que el niño sea estimulado lo antes posible para que su desarrollo lingüístico no se vea afectado. Con la labor conjunta de todos será más fácil conseguir una buena expresión oral en el niño.


Este artículo ha sido escrito por: 
ROCÍO PLAZA RODRÍGUEZ (Logopeda)