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sábado, 14 de enero de 2017

Iguales a nuestros hijos


A veces las presiones diarias nos obligan a hacer cosas que no resultan muy gratificantes, quizás incluso nos hacen pasar los días como si fueran simples hojas en un calendario, sin disfrutar de las pequeñas cosas.

Los niños generalmente no tienen ese problema, suelen disfrutar cada instante porque el tiempo carece de significado para ellos, y somos los adultos los que poco a poco vamos "instruyendo"  a nuestros niños en la obligación y la responsabilidad, sin darnos cuenta de que, en ocasiones, olvidamos que son niños y han de comportarse como tales. Queremos que mañana sean hombres y mujeres de provecho, y eso lleva asociado un esfuerzo que no es divertido casi nunca... ¿o si?, ¿podría llegar a ser divertido?, ¿por qué no?

¿Y si, en lugar de querer que nuestros hijos se parezcan a nosotros, nos parecemos nosotros un poco más a ellos?, ¿por qué no comenzar a disfrutar instantes de placer en cada paso que damos?, ¿por qué no ser iguales a nuestros hijos?

Os dejamos este corto con la idea de que pensemos en hacer feliz cada instante que podamos incluso en las obligaciones. No hay ninguna razón para hacer aburrido lo que tenemos que hacer, no hay que olvidar que nuestro cerebro necesita emocionarse para aprender y continuamente estamos aprendiendo.


Alike short film from psl on Vimeo.

sábado, 7 de enero de 2017

La Estimulación del Lenguaje en la Etapa Infantil

En el siguiente artículo vamos a desarrollar cuatro puntos clave relacionados con la estimulación en el lenguaje. Estos puntos son: la importancia que tiene la estimulación en el lenguaje, las consecuencias o repercusiones de la falta de esta en los niños, algunas actividades a trabajar con los niños para mejorar su lenguaje y unos consejos o pautas a tener en cuenta para ayudar a mejorar el desarrollo lingüístico de los niños.

Antes de comenzar a exponer los aspectos citados anteriormente, es necesario hacer una pequeña explicación de lo que es la estimulación, para conocer la idea y tener un conocimiento de dónde partimos y hacia dónde queremos llegar. También hay que dar una pequeña definición de lenguaje.

La estimulación es la actividad que se le concede a los seres vivos para un buen desarrollo o funcionamiento. Se observa por medio de estímulos. Se realiza mediante una serie de ejercicios y juegos con la intención de proporcionar una serie de estímulos repetitivos, de manera que se potencien las funciones cerebrales. La estimulación del lenguaje en la etapa infantil es muy importante, puesto que les permitirá a los niños realizar un aprendizaje escolar adecuado, sobre el que se fundamentarán todos los conocimientos posteriores. Además, las conexiones neuronales del lenguaje dependen de la cantidad de estimulación que reciba el niño.


El lenguaje es una característica propia del ser humano y a través de él las personas expresan sus sentimientos, emociones e ideas. Todas las estructuras nerviosas inician su proceso evolutivo desde el nacimiento y tienen gran desarrollo entre los 2 y 5 años. El desarrollo del lenguaje requiere de procesos de madurez neurológica, fisiológica y perceptiva, sin embargo el entorno inmediato que rodea al niño será el detonante de dicha habilidad. El lenguaje son todas las ideas para darnos a entender y comprender lo que otros dicen. A partir de aquí, cualquier alteración en este proceso provocaría una patología del lenguaje y repercusiones en el ámbito emocional, personal y social.

Un niño que crece en un ambiente estimulante y con vínculos socio-afectivos tendrá mayores posibilidades de desarrollar habilidades lingüísticas y comunicativas apropiadas. La familia y la escuela son agentes socializadores determinantes para la estimulación y fortalecimiento del lenguaje de nuestros niños y se requiere de su participación activa. Cuando no existe relación ni comunicación entre un niño y los adultos, el desarrollo de las capacidades comunicativas se detiene, por lo que es necesario, además de las facultades biológicas para el habla, contar con un medio social apropiado.

Por esto es necesario que los padres adopten algunas pautas para ayudar a estimular y facilitar el desarrollo óptimo del lenguaje verbal de su hijo, asegurando un proceso de adaptación y ajuste al medio.

  • Es importante estimular el lenguaje porque:
  • Es una herramienta para pensar.
  • Ayuda al desarrollo de la inteligencia.
  • Desarrolla nuestra capacidad de análisis.
  • Facilita la comprensión y resolución de problemas.
  • Ayuda a entender las emociones.
  • Es un instrumento fundamental para las relaciones sociales, y por tanto para el desarrollo social y afectivo.
  • Está ligado al desarrollo cognitivo.

Cuando esto no se logra, debido a causas de sobreprotección, la falta de estimulación, daños emocionales o falta de maduración cerebral, entre otras, el niño presentará un desarrollo del lenguaje no adecuado. Se ven características observables como poco vocabulario, habla incomprensible, la no pronunciación de ciertas letras, la ausencia de estructuras claras en oraciones, etc.

Para estimular el lenguaje en los niños es importante que ellos estén motivados y que interactúen con otras personas. Desde los primeros meses de vida los padres deben estimular a los niños por medio de estímulos como las sonrisas, ruidos que a los niños les gusten, y motivarlos a producir con su propia lengua y labios, vocalizaciones e imitación de sonidos producidos por los adultos y las cosas que los rodean.

A través del juego se puede realizar la estimulación del lenguaje en los niños, ya que el juego y el lenguaje van unidos de la mano, pues cada vez que los niños están jugando reproducen sonidos y se habla constantemente. Cuando los niños ya tienen un poco de su lenguaje desarrollado comienzan a jugar con el lenguaje, por ejemplo deforman los sonidos, hablan con los labios juntos o con la boca abierta, dicen palabras al revés, etc., todo ello está aportando a la estimulación y la adquisición del lenguaje oral.

Al realizarse actividades ligadas de forma directa con la expresión oral (narraciones, dramatizaciones, juegos de rol, juegos de palabras, adivinanzas, canciones, poesías, etc.), se estimula directamente el lenguaje de los niños.

Algunas de las actividades que se pueden realizar con los niños con la meta de llevar a cabo la estimulación del lenguaje son:

  • Cuando el niño esté jugando con algún muñeco, puede nombrarle cada parte del cuerpo del muñeco, señalarla y tocarla. Después le nombraremos una parte del cuerpo y el niño debe señalarla y tocarla en su propio cuerpo. También nos señalamos y tocamos nosotros una parte determinada y debe ser el niño quien diga el nombre de esa parte.
  • Muéstrele al niño varios objetos con diferentes colores y pídale por ejemplo que le dé “el plátano amarillo”, “el coche rojo”. Después se le suprime una parte, o el color o el nombre del objeto, y finalmente será el niño quien haga las peticiones al adulto.
  • Léale un cuento que tenga dibujos vistosos, luego se le pide que mencione a los personajes y que explique qué hacen en los dibujos. Después de leer el cuento pídale al niño que invente un título, o el final del cuento.
  • Emplear juegos y canciones para estimular el reconocimiento de sonidos.
  • Jugar a nombrar vocabulario según diversas categorías: partes del cuerpo, prendas de vestir, animales domésticos, frutas, medios de transporte, etc.
  • Realizar preguntas como ¿para qué sirve un…………. (objeto)? ¿dime una cosa que sirva para…….(utilidad)?
  • Jugar a preguntar: efecto-causa y causa-efecto sobre acciones cotidianas (ejemplos: ¿por qué se enciende la luz? ¿por qué se llama a la ambulancia? ¿qué pasaría o qué tienes que hacer si te cortas? ¿qué pasaría o tienes que hacer si hay fuego en casa?).
  • Además los adultos tenemos que conocer algunas pautas o consejos a la hora de estimular el lenguaje en los niños:
  • Es importante respetar el ritmo personal del niño cuando se expresa. Cada niño sigue su propio ritmo, nos puede servir de orientación, pero no son reglas fijas.
  • No interrumpir al niño cuando este contando algo.
  • No anticiparse a las respuestas aunque el niño tarde en darlas, es decir, hay que estimular pero respetando sus tiempos.
  • Si el niño comete errores en su lenguaje, no se ría, estimúlelo repitiendo constantemente la expresión. También se puede utilizar el método de corrección indirecta de las palabras del niño, respondiéndole frecuentemente, repitiendo sus frases, corrigiendo las palabras mal dichas y añadiendo las que no dice, pero siempre después de que él haya acabado de hablar.
  • Utilizar un lenguaje claro y adulto, evitando los diminutivos y el lenguaje infantilizado.
  • Acostumbrar al niño para que aprenda a escuchar y que él también sea escuchado. A mirar a los ojos de la persona que habla, a no interrumpir a los demás hasta que no hayan acabado su discurso.
  • Cuidar el lenguaje, los niños aprenden por imitación, aprenden a hablar y a expresarse imitando a las personas cercanas que escuchan.
  • Hablar despacio, con entonación, utilizar expresiones y palabras para que los pequeños las aprendan.
  • Hablar al niño de frente, despacio para que vea los movimientos de la boca.

En definitiva lo que se pretende es que el niño sea estimulado lo antes posible para que su desarrollo lingüístico no se vea afectado. Con la labor conjunta de todos será más fácil conseguir una buena expresión oral en el niño.


Este artículo ha sido escrito por: 
ROCÍO PLAZA RODRÍGUEZ (Logopeda)

lunes, 2 de enero de 2017

Las emociones en la escuela... aprender a gestionarla

¡Feliz Año familias!

Espero que estéis teniendo unas vacaciones estupendas, deseo que el próximo año 2017 sea magnífico para todos vosotros y vuestras familias.

Como regalito de Reyes os dejo este vídeo que nos muestra la importancia de las emociones en la educación, en el aula, en la familia. La importancia de gestionarlas y aprenderlas cuanto antes.

Espero que lo disfrutéis. ¡Nos vemos a la vuelta!


miércoles, 21 de diciembre de 2016

En estas Navidades no nos olvidemos de lo importante

Parece que fue ayer cuando iniciamos el nuevo curso y ya nos encontramos preparando la Navidad , por fin llegan las deseadas vacaciones navideñas, tiempo para descansar, disfrutar, y sobre todo para pasar tiempo con los nuestros.

Desde el Departamento de Orientación no queremos dejar pasar la oportunidad de desearos una Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

Durante el día a día, a veces, no tenemos tiempo de disfrutar de nuestros pequeños, de hacer cosas juntos sin prisas, sin horarios, sin agenda.

Deseamos de todo corazón que estas navidades sean especiales y a la vez diferentes intentando pasar más tiempo con vuestros hijos, fomentando la comunicación y el tiempo en familia, realizando actividades conjuntamente, más allá de los meros juguetes como medio de diversión.

Es importante que a edades tempranas potenciemos el buen hábito de hablar, compartir, y escuchar a nuestros hijos, si empezamos a trabajarlo a estas edades  vamos a ir construyendo un entorno de confianza y diálogo con los niños, que sin duda alguna, será esencial para su desarrollo posterior tanto a nivel emocional como cognitivo.

Los adultos somos modelos para los más pequeños, somos referenciales en el modo de actuar e incluso de pensar, de ahí la importancia que tiene a nivel psicológico el propiciar un buen clima familiar a nuestros hijos, basado en una comunicación sana y abierta. Donde predomine la expresión de sentimientos, así iremos construyendo nuestra autoestima y autoconcepto para desarrollarnos como individuos plenos en una sociedad cada más compleja y cambiante.

Y es en ese sentido que hemos de pensar en lo que realmente importa, ya que estas fechas nos arrastran en ocasiones a añadir más estrés, menos tiempo o peor tiempo, queremos haceros conscientes de la importancia del tiempo (del valor del tiempo). De cómo gastamos ese tiempo y qué hacemos quedará en el recuerdo de nuestros hijos e hijas mucho más permanente que cualquier juguete que puedan desear.

Con esa filosofía os compartimos un vídeo en el que se pone de manifiesto lo que nos pasa cuando nos vemos ante la tesitura de decidir de manera urgente qué regalaríamos a nuestros seres queridos... interesante reflexión... esperamos que sirva para no olvidarnos de regalar aunque no sea Navidad.


Este experimento nos demostró que si cambiamos la pregunta nos hace relativizar lo material frente a lo emocional y humano. Tenemos la oportunidad de reflexionar y decidir qué hacer con nuestro tiempo. Como ya sabemos, el mayor regalo para nuestros hijos somos nosotros, no esperemos más para disfrutar y regalarnos actividades en familia. 

¡Felices Fiestas! 


miércoles, 16 de noviembre de 2016

No quiero crecer

Aunque a veces nos quejemos de que no  existe un manual para  educar a nuestros hijos yo suelo decir que ellos son el manual.  Ya que si  observamos bien ellos van mostrando sus necesidades y es en la relación con ellos donde vamos creciendo como padres.  Lo natural es que a los niños les guste crecer y les guste conquistar nuevas habilidades. Cuando están creciendo suelen ser ellos los que insisten en que les soltemos la mano para caminar solos, incluso se enfadan si le empujas el “tacatá”.

En ocasiones alguno se queda fijado en una etapa sin querer avanzar a la siguiente. Esto puede deberse a múltiples factores pero vamos a ver algunos de ellos, sobre todo los que podemos evitar para prevenir que esto ocurra.

Algunas veces las causas por las que uno no quiere crecer son pasajeras: miedos, celos.

Por lo general los niños suelen estar orientados en el siguiente paso, todos se apuntan  a ser más altos, a ser mayores para poder conducir etc.  Viven el hacerse mayores como una ganancia. Desde su nacimiento van descubriendo nuevas habilidades y eso les gusta, de repente pueden desplazarse, gatean,  luego andan, corren. Crecer es una aventura interesante,

¡Mira papá!...¡mira mamá!...Los niños están constantemente pidiendo que los observemos, quieren compartir sus cosas con nosotros para que les demostremos que son  importantes, la paternidad atenta les ayuda a crecer sintiéndose valiosos y el pedirles responsabilidades les ayuda a conquistar su autonomía, con lo que crecerán sintiéndose capaces.

Cuando un niño no quiere crecer es posible que no se sienta preparado, y sienta miedo. En ocasiones puede deberse a que  lo hayamos  sobreprotegido.  Si sobreprotegemos a nuestros hijos los debilitamos. Les privamos del espacio o la experiencia para  desarrollar sus habilidades y conquistar su autonomía, lo que les lleva a  no sentirse seguros.  Los niños miedosos suelen ser asustadizos fuera del hogar y en ocasiones en el hogar se muestran agresivos ya que tener miedo no es agradable. Aquí conviene recordar que “es mejor enseñar a pescar que dar peces”.

En otras ocasiones no quieren perder lo que tenían y vuelven la vista atrás por ejemplo ante el nacimiento de un hermano.  Es posible que ambos sientan celos el uno del otro pero el pequeño no tardará en correr para alcanzar al mayor, el problema es cuando el mayor querría ser más niño. En estos casos conviene alabar mucho al mayor, celebrar cada reto conseguido en cuanto a su desarrollo y maduración. Debemos estimularlos siempre hacia adelante.  Por ejemplo podemos decirles frases como: “¡qué bien, qué mayor eres, me siento muy orgulloso/a de ti por…”

Nunca ha existido una generación de padres tan preparados, hoy existen conferencias, manuales de autoayuda y libros de todo tipo, pero a su vez, hoy sobreprotegemos demasiado como lo indican el aumento del denominado “complejo de Peter Pan” (Adultos que no quieren crecer, no quieren aceptar las responsabilidades) y el que la emancipación de casa  se haga tan tarde.  A medida que vamos creciendo puede ser que crecer  se vuelva un poco más difícil. Seguir comportándose como un niño tiene ciertas ventajas como  eludir las responsabilidades y por ello, este proceso requiere de implicación y responsabilidad.

Solo si hemos convertido la infancia en un paraíso como el “país de nunca jamás” será difícil renunciar.  Es bueno que entrenemos a nuestros hijos en la responsabilidad.

A veces sobrepotegemos después de decir  algo como: “ yo lo que quiero es que sean felices”. Sin darnos cuenta que al proteger puede que no estemos atendiendo sus necesidades si no estemos protegiéndonos de  nuestros miedos  y nuestras angustias.

Educar es ayudarles a alcanzar la capacidad para ser independientes, valerse por sí mismos y que hagan buen uso de su libertad . Para ello es imprescindible  educar en la autonomía y en valores, aunque como padres nos sintamos preocupados o pensemos que “son aún pequeños”. Para nosotros, siempre serán pequeños, pero hemos de pensar que lo mejor y saludable para un hijo es que se haga mayor. 

A los niños tenemos que acompañarlos, mostrarles y permitirles descubrir las cosas por si mismos , tropezaran y  caerán;  reirán y llorarán y así es la vida. Cada edad tiene retos distintos y si se los evitamos los estamos debilitando, impidiendo que  desarrollen sus habilidades. Aprender de sus errores es sin duda también una buena forma de aprender, hemos de ser capaces de ayudarles a darse cuenta de ellos.

En definitiva, un niño feliz es aquel que se siente capaz. Y eso solo es posible conquistando cada vez más su libertad y su autonomía. Si queremos que nuestros hijos sean felices enseñémosles a ser autónomos, a manejar sus emociones, a desarrollar “resiliencia”, que sean capaces de entusiasmarse y perseverar en sus proyectos. Todos tenemos sueños, pero solo  los más valientes los persiguen y solo lo más perseverantes los alcanzan

jueves, 20 de octubre de 2016

Niños autónomos, niños felices

Cada vez escucho más que a los padres nos cuesta más dar autonomía a nuestros niños, con la mejor voluntad les protegemos, les hacemos las cosas, pensamos que son muy pequeños al principio pero van creciendo y siguen siendo muy pequeños hasta... ¿cuándo? 

Fotografía de Max Gonrachov
Y a la vez que les protegemos queremos que tengan autonomía, que sean cada vez "más mayores". ¿No suena un poco contradictorio? Nuestros hijos, aunque no lo creamos, tienen mucha capacidad incluso desde muy pequeños, y es nuestro cometido dejarles avanzar, tropezarse, equivocarse y volver a intentar hacer las cosas. Solo así aprendemos, viendo cómo se hacen las cosas y haciéndolas después. 

Como padres nos cuesta, a veces, verles frustrarse y "fallar", pero es justo eso lo que les permite resistir y crecer con una alta autoestima y "resiliencia". 

¿Qué es la resiliencia? Imaginemos una esponja que apretamos para escurrir hasta la última gota de agua, después abrimos la mano y ¿qué pasa?, que la esponja vuelve a su forma y tamaño anterior. Eso es la resiliencia, la capacidad que tenemos los seres humanos para levantarnos después de un tropezón, la capacidad para aprender y seguir avanzando aún después de una mala racha. Y es ésta la que permite alcanzar mayor felicidad en nuestras vidas. Por eso es importante dejar a nuestros niños enfrentarse a los retos que cada día la vida les pone delante. 

Nuestro papel ha de ser el acompañarles sin hacérselo, de aconsejarles sin limitarles, de confiar en ellos. Proyectar sobre ellos una imagen de confianza les ayuda a sentirse respaldados y seguros. 

Hace varios años que la pedagoga María Montessori nos advertía de la importancia que tenía dejar a los niños experimentar y aprender manipulando objetos. Os dejo una tabla inspirada en su metodología y que creo que puede ser de mucha ayuda para que comencemos nuestro reto como padres de dejarles crecer. 

Extraído de Bebésymás




martes, 13 de septiembre de 2016

De nuevo ¡bienvenidos a este curso!

Parece que fue ayer cuando nos despedíamos con muy buenos deseos para el verano. Con muchas ganas, por otra parte, de descansar y retomar fuerzas para el siguiente curso.

Y de repente, ¡ya está aquí ese nuevo curso! Y la verdad, ha llegado cargado de nuevas esperanzas, mucha fuerza y, sobre todo, mucha ilusión.

Desde el Departamento de Orientación queremos daros la bienvenida a todas y todos pensando en que este nuevo curso sea, al menos, tan bueno como los anteriores.

Para abrir boca, os dejamos el último vídeo de Ikea, que nos viene como anillo al dedo ahora que estamos arrancando curso :-)